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Iba a escribir un post hablando de los cinturones de Van Allen (muy oportuno por estas fechas) pero parece que está muy masticado este tema y en cambio me ha llamado mucho más la atención el trailer de la película de Richard Gere, Hachiko.

Esta película, basada en hechos reales, trata de un profesor de la Universidad de Tokio (la Todai como Love Hina, que recuerdos…) que iba en compañía de su perro a la universidad y éste (el perro) se quedaba a las puertas esperando a su amo. Un día el profesor murió en clase y el perro siguió esperando durante 11 años hasta que falleció. Una historia para soltar alguna que otra lagrimita.

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Te cuidaré, te proveeré de los mejores alimentos, te enseñaré los pequeños placeres de la vida, también de los grandes, te ofreceré los mejores médicos, llevarás una vida plácida y tranquila, seré valedor de tu especie a perpetuidad tuya y de tus generaciones, al fin y al cabo existes gracias a mi, pero por favor, no me quites esto:
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Yo me he criado en muchos sitios, en Málaga un par de veces, en Ciudad Real otras más, he vivido 3 años en Granada y al final he acabado regresando a Málaga. Para ser más exactos a Torre del Mar, una población costera de Málaga, donde viví parte de mi infancia. Cuando estaba viviendo en Ciudad Real o en Granada siempre regresaba de vacaciones a la costa, así que se puede decir que jamás he dejado la mar y siempre ha sido una constante en mi vida.

Mi memoria de mi infancia es un poco limitada, la verdad es que de lo que mejor me acuerdo era de lo gamberro que era de niño, del mar, de los castillos de arenas, de las babosas y de las estrellas de mar (también de las guiris).

De niño apreciabas las cosas de una forma distinta a lo que la vida adulta te ha quitado. Todo era más grandioso, más impresionante, tu imaginación no conocía límites y supongo que es por eso que ciertas cosas se graban con fuerza en la retina. Las babosas era lo que más se encontraba (pequeñas o grandes, de tacto esponjoso y de color negro) y en el segundo lugar, las estrellas de mar. Es verdad que te encontrabas pocas con vida, pero ahí estaban, quizás en su propio cementerio, un lugar al que uno iba a disfrutar sin conocer el hecho de que probablemente estuviera en el lugar donde solían yacer las estrellas de mar. No, no se habían caído del cielo, pero era un pensamiento que tenía de niño.

Ya no se ven, al menos como se veían antes. Ni vivas ni muertas. No están. Parece que el mundo está creciendo a la misma velocidad que uno mismo y eso siempre es malo. Las cosas no perduran. Eso te recuerda la vida. No es que uno tuviera el complejo de Peter Pan (como probablemente tuviera Jacko), sencillamente no se piensa en eso cuando eres un niño.

Lo peor de todo pensar que no es el transcurso normal de la vida. Probablemente las circunstancias actuales en el medio ambiente hayan sido la causa de que ya no se vean tantas estrellas de mar. Quizás han cambiado de lugar su hábitat, quizás de lo que se alimente los asteroideos se hayan trasladado o quizás se encuentren lo suficientemente alejado de la costa como para que el mar no las empuje hasta el lugar donde un niño de 7 años las descubría.

El caso es que ya no están, ni para mi ni para cualquier niño que pueda descubrirlas.

También me acuerdo de niño cuando me acercaba a donde tomaban el sol las guiris y…

Lo de que el cambio climático no es moco de pavo ya lo sabe todo el mundo. Afectará en nuestro futuro inmediato y de hecho ya se notan esos “pequeños cambios“. Hoy, en el trabajo, sobre las 22:45, cuando ya no queda bolso que ver y solo esperas que den las 23:00 para cerrar el chiringuito uno se acerca a los libros y se pone a ojear algo para pasar el rato. Hoy a tocado el Libro Guiness de los Récords, una publicación famosa por enumerar los récords de todo tipo, incluidos los más absurdos.

El carnívoro terrestre más grande que vive actualmente.

El carnívoro terrestre más grande que vive actualmente.

Como es obvio sentía curiosidad por los de la naturaleza, algunos los sabía y otros ni idea, así que cuando llegó la hora oportuna me encontré leyendo que el mamífero carnívoro más grande de la Tierra era el Oso Polar. Un animal imponente y a la vez bello como pocos. Con pelaje transparente (el pelo es hueco lleno de aire para conservar el calor y la luz se ve reflejada, por lo que parece que son blancos), los machos miden alrededor de los 2,5 m de longitud y pesan unos 500 kg pero se dan casos de 3 metros y de más de una tonelada de peso. Esto último se debe a gigantismos y por esto precisamente se disputa el premio al mayor carnívoro terrestre con otro oso, el oso Koviak, que vive en Alaska pero es un oso pardo, como es lógico, el mayor oso pardo.

También es un animal bello y en realidad me da un poco igual cual de los dos esté o deje de estar en un libro (que se dedica a enumerar los récords). Lo que me da realmente pena es que, como pasa en tantos otros casos, el único enemigo que tenga y desgraciadamente sea el hombre. Sorprendentemente los Koviaks no están en peligro de extinción debido a un mal planteamiento de las cosas, que hace que su caza esté regulada, precisamente para no ponerlo en peligro de extinción. Pero con los osos polares la historia es otra. Dependen de un equilibrio extremo de su hábitat, de modo que cualquier cambio puede afectarle muy negativamente. Y ese es el caso.

Mucha gente no se asusta porque a nivel mundial la temperatura desde 1900 haya aumentado 6 décimas de grado (0,6 ºC). Lo ve insignificante y muchas veces por esa insignificancia los políticos se aprovechan o son lo suficientemente ineptos de no ver el error que están cometiendo. Esas décimas de grado significan que en el Ártico la temperatura haya aumentado 3ºC y eso si es mucho. Tampoco es que sea un extremista y puede que ese ligero aumento general de la temperatura sean por causas naturales. Normalmente la diferencia de un clima glaciar a uno benigno como el nuestro han sido precisamente 5 ó 6 ºC pero juegan un papel importante o crucial los casquetes polares. Lo que nadie duda es que somos un acelerador, la ingente cantidad de mierda que echamos al aire está dando un empujón para que ese cambio climático se de mucho antes.

Como he dicho, esos 3 grados está haciendo que el hielo donde se encuentra el hábitat de estos osos se funda con 3 semanas de antelación por lo que no llega a completar sus reservas de grasa y esto afecta mucho a las hembras que dependen de unos índices de grasa altos para poder enfrentarse al embarazo y cría.

La conclusión es que a parte de otros factores como pérdida de hábitat de caza, desplazamientos a nado que superan sus límites (300 km), caza ilegal, escasez de alimentos y disminución en la tasa de nacimientos un 15%, el oso polar vuelva a estar en peligro de extinción. Somos unos cabrones.

Por cierto, y esto me ha pillado por sorpresa: los osos polares son zurdos.

De verdad, hay situaciones en las que me gustaría carecer de emociones y me guiara un código Harry como Dios manda. Salvo que en mi código Harry particular acabaría con las malas personas que atacan impunemente a los animales y se escapan de las garras de la justicia, salvo la mía, claro. Típica consecuencia de ver una serie de tal calibre como Dexter. Y típica consecuencia de leer esta noticia, aquí el extracto:

Female hunter Teressa Groenewald-Hagerman has become the first woman in the world to shoot an elephant dead with a bow and arrow.

“La cazadora Teressa Groenewald-Hagerman se ha convertido en la primera mujer en el mundo en matar a un elefante con arco y flecha.”

La noticia ya es trágica de por sí, pero si de alguna forma bizarra la noticia fuese más estrambótica seria por el hecho de haberlo cazado por una apuesta.

Soy defensor de la vida y de los derechos de los animales y de los humanos a partes iguales, de esos que se creen el rollo de un mundo donde los recursos naturales y el ecosistema pueda mantenerse y coexistir con la raza humana, sin que los primeros se vayan al pairo. Algo como una sociedad Star Trek, pero con romulanos y klingons guays. Pero eso esta visto que es imposible.

Herramientas para una diana espléndida:

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Al fin y al cabo ni soy Dexter ni tengo ese código.

A veces descubres una página o un blog que lo mandas directo a tu lista de favoritos sin pensarlo un instante, solo viendo la portada. En este caso es Let’s be friends. Se trata de un blog que recopila fotografías tomadas a animales que por naturaleza o ideas preconcebidas no deberían de estar juntos, ergo si que están. Algunos bien avenidos, otros parecen un poco forzosos los emparejamientos, y en otros, la verdad, parece que la cosa vaya acabar mal.

En fin, aquí dejo algunas imágenes más tras el salto y obviamente recomiendo la visita al blog, aunque parece que lleva un tiempo olvidada.
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Sólo somos animales gritando en la Noche. Porque es mejor que el silencio.

Nacimos en la oscuridad y una vez que llegamos a la luz no queremos apartarnos de ella. Por eso cuando llega la noche, encendemos todas las luces. Antes eran velas, hoy son las bombillas y mañana probablemente sean teas. No queremos ver dimorfismos en ningún sitio, no queremos ver la dualidad que presenta nuestras vidas -esas que necesitan la muerte para formarse-, nuestros conocimientos -de los cuales sin nuestros errores no aprendimos-, sólo queremos acercarnos a la parte luminosa; sin querer entenderlo todo.

Sólo sabemos gritar cuando el crepúsculo arrima. No llegamos apreciar a las estrellas.

Aviso: NSFW

Puede que algunos ya lo sepan, pero para los que tengan interés, aquí os dejo una imagen para que sepáis cual es la postura más caliente.

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Safari

 

Bueno, hace 3 ó 4 post Chinuka me pidió un fondo de pantalla estilo safari “Coronel Tapioca” y aquí lo presento. No es mi fuerte, lo mío son las cosas abstractas o de elementos geométricos pero espero que le guste como ha quedado. Ya te lo he enviado por correo Chinuka.


Si os acordáis escribí hace algún tiempo un post que trataba sobre los animales más grandes, bueno algunos, bueno no, unos pocos, bueno, era casi uno para cada cosa; mamífero, ave, creo que pez no (aquí la estoy cagando), dinosaurio y algunos más. Y si no os acordáis pinchad aquí.

El caso es que en el post puse a la serpiente más grande conocida por su longitud y esa era la Gigantophis garstini, que medía de 11 a 13 metros. Y todo esto después de estar buscando mucho.

http://www.physorg.com/newman/gfx/video/1-giantsnakevi.flv

Ahora se acaba de anunciar, de nuevo, a la auténtica reina (de momento) entre serpientes y demás animales que literalmente se arrastran por los suelos, la Titanboa cerrejonensis. La noticia sale del “Nature“. Una serpiente que vivió hace 60 millones de años en lo que hoy es Colombia y que midió más de 13 metros y tuvo un peso de 1250 kg. El ofidio, para los que de verdad se quieran asustar, no cabría por la puerta de la habitación -algo otro lado terriblemente esperanzador-, y sería más grande que el de la película Anaconda.