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Lo de que el cambio climático no es moco de pavo ya lo sabe todo el mundo. Afectará en nuestro futuro inmediato y de hecho ya se notan esos “pequeños cambios“. Hoy, en el trabajo, sobre las 22:45, cuando ya no queda bolso que ver y solo esperas que den las 23:00 para cerrar el chiringuito uno se acerca a los libros y se pone a ojear algo para pasar el rato. Hoy a tocado el Libro Guiness de los Récords, una publicación famosa por enumerar los récords de todo tipo, incluidos los más absurdos.

El carnívoro terrestre más grande que vive actualmente.
Como es obvio sentía curiosidad por los de la naturaleza, algunos los sabía y otros ni idea, así que cuando llegó la hora oportuna me encontré leyendo que el mamífero carnívoro más grande de la Tierra era el Oso Polar. Un animal imponente y a la vez bello como pocos. Con pelaje transparente (el pelo es hueco lleno de aire para conservar el calor y la luz se ve reflejada, por lo que parece que son blancos), los machos miden alrededor de los 2,5 m de longitud y pesan unos 500 kg pero se dan casos de 3 metros y de más de una tonelada de peso. Esto último se debe a gigantismos y por esto precisamente se disputa el premio al mayor carnívoro terrestre con otro oso, el oso Koviak, que vive en Alaska pero es un oso pardo, como es lógico, el mayor oso pardo.

También es un animal bello y en realidad me da un poco igual cual de los dos esté o deje de estar en un libro (que se dedica a enumerar los récords). Lo que me da realmente pena es que, como pasa en tantos otros casos, el único enemigo que tenga y desgraciadamente sea el hombre. Sorprendentemente los Koviaks no están en peligro de extinción debido a un mal planteamiento de las cosas, que hace que su caza esté regulada, precisamente para no ponerlo en peligro de extinción. Pero con los osos polares la historia es otra. Dependen de un equilibrio extremo de su hábitat, de modo que cualquier cambio puede afectarle muy negativamente. Y ese es el caso.
Mucha gente no se asusta porque a nivel mundial la temperatura desde 1900 haya aumentado 6 décimas de grado (0,6 ºC). Lo ve insignificante y muchas veces por esa insignificancia los políticos se aprovechan o son lo suficientemente ineptos de no ver el error que están cometiendo. Esas décimas de grado significan que en el Ártico la temperatura haya aumentado 3ºC y eso si es mucho. Tampoco es que sea un extremista y puede que ese ligero aumento general de la temperatura sean por causas naturales. Normalmente la diferencia de un clima glaciar a uno benigno como el nuestro han sido precisamente 5 ó 6 ºC pero juegan un papel importante o crucial los casquetes polares. Lo que nadie duda es que somos un acelerador, la ingente cantidad de mierda que echamos al aire está dando un empujón para que ese cambio climático se de mucho antes.
Como he dicho, esos 3 grados está haciendo que el hielo donde se encuentra el hábitat de estos osos se funda con 3 semanas de antelación por lo que no llega a completar sus reservas de grasa y esto afecta mucho a las hembras que dependen de unos índices de grasa altos para poder enfrentarse al embarazo y cría.
La conclusión es que a parte de otros factores como pérdida de hábitat de caza, desplazamientos a nado que superan sus límites (300 km), caza ilegal, escasez de alimentos y disminución en la tasa de nacimientos un 15%, el oso polar vuelva a estar en peligro de extinción. Somos unos cabrones.
Por cierto, y esto me ha pillado por sorpresa: los osos polares son zurdos.
Hace poco leí en Microsiervos un artículo de ecología donde se desmentía una verdad inculcada erróneamente: “El Amazonas es el pulmón de la Tierra”. En realidad no es cierto, sino como dice el artículo -el fitoplacton, responsable de extraer el 50% del CO2 de la Tierra-. A parte de esta gran verdad hay otras muy sorprendentes, como que los árboles jóvenes no emiten más O2 de lo que absorben de CO2, y que es a partir de los 20 años. Por lo que zonas desbastadas por el fuego, empresas madereras y demás acciones humanas, aun repoblándolas con nuevos árboles, estos no dan su fruto (y más bien al contrario) a partir de los 20 años. De cualquier forma sigue siendo una desgracia, y el cambio climático, sino está ya le falta poco, cuesta abajo y sin frenos.
Esto viene a colación de lo que de verdad quiero hablar en este post. Se trata de un cáncer que está soportando los océanos y que parece que con el tiempo va aumentando, la hipoxia marina.








