Archivo: Mayo, 2008
Bueno, buscando información sobre el artista francés encontré que el término “Speed Painting” se usa mayoritariamente a los artistas que dibujan con una tableta y un programa como el “Photoshop“, graban el proceso y luego se reproduce a alta velocidad, maquetándolo con alguna canción y exponiendo el resultado en Youtube.
Bien, pues por lo visto el artista más conocido se llama Nico Di Mattia, nacido en Argentina, con unos trabajos realmente impresionantes, es conocido por todo el mundo de este arte. Curiosamente, el artista tiene un blog con el mismo diseño que este. Todos sus trabajos son una obra de arte excepcional, llevando el uso del Photoshop a cotas soñadas por la gran mayoría, pero de entre sus obras destaco a Ghost Wisperer, Bumblebee y Ironman. Algunos retratos son sencillamente impresionantes.
Otros trabajos:
Se trata de un pintor francés especialista en el “Speed Painting” de brocha gorda. Lo curioso no es que lo haga bien, ni que lo haga muy rápido. Lo curioso es otra cosa. Lo bueno del vídeo empieza en el 2º minuto, por si nadie tiene la misma paciencia que yo. Sobra decir que se puede comentar… vamos, que no hay ningún impedimento para ello. Lo digo por si acaso.
Lo he visto en muchos sitios (también sale en el programa El Hormiguero), así que no pongo las referencias.
He visto este vídeo en Gizmodo y no he podido resistirme a plagiarlo reproducirlo en esta bitácora. Ya podría tener la nueva película de Goku esa duración, así mejoran con el presupuesto, proporcionalmente, y lo que deja sería un regustillo del público de porqué no ha hecho el director una peli más larga, y no lo opuesto que va a suceder. Que el tiempo me quite la razón…
Este tema lo quería publicar antes pero me daba respeto poder herir la sensibilidad de las personas que pudieran recaer en esta bitácora, además de que quería apartarme un poco del blog y ver como iba sin tantas publicaciones. Soy un tanto especial o raro, según como se mire, y para lo que a mi me puede parecer arte para otras personas les puede parecer un horror indescriptible. Muchas veces pienso en ello, cada día me hago más viejo y la sensación de que la rueda del tiempo me empieza alcanzar, me duele decirlo, pero es innegable.
Del 9 de Abril al 18 de Mayo se puede ver en la “Wellcome Collection” de Londres una galería fotográfica de un fotógrafo y una periodista; Walter Schels y Beate Lakotta, interesados ambos, en observar las condiciones más extremas de la existencia humana. Este tema puede parecer “gore” pero no deja de ser arte, o al menos, así lo veo yo.
A veces, la realidad puede parecer más dura de tratar y con este tema, sin duda, cuesta. La galería expone un conjunto de 22 fotografías de personas antes y después de morir, cada una de ellas dando su consentimiento para poder ser retratados en su lecho de muerte. He podido ver las fotografías y en ningún caso se trata a las personas y a su muerte de forma denigrante, más bien como una liberación (máxime si esas mismas personas se encontraba desahuciadas por enfermedades incurables y en su periodo crítico). Además hay una pequeña entrevista de cada una de ellas reflejando sus sentimientos ante lo inevitable.
Como dije al principio respeto las opiniones y valores morales de las personas que visitan esta bitácora y, como tal, he preferido dejar el resto de la entrada en el salto, para no herir sensibilidades. Leer más
El otro día viendo un documental me quedé horrorizado al constatar como se podía matar una especie protegida, un rinoceronte, en un parque natural y “protegido” en África. El documental recreaba un safari a pie de unos turistas y el ataque sorpresivo de un rinoceronte. Después trataba de explicar, mediante conjeturas e investigaciones, el motivo que tuvo el animal para atacar a los turistas y su inevitable muerte a manos de uno de los guías. Lo que pasa en realidad.
Es un hecho. Hoy en día para mantener zonas protegidas hay que llamar a turistas para que dejen su dinero y poder financiar lo que se quiere, guardar y proteger a animales que están en vías de extinción o que poco les falta. Hasta hace poco lo más habitual era organizar safaris en 4×4 por carreteras habituales donde los turistas poder fotografiar y “vivir la experiencia” de estar en plena naturaleza (y poder chulear a sus amistades de que se ha estado en esa naturaleza). Eso daba para cubrir los gastos de estos parques, que de otro modo, estarían abocados a su propia extinción (léase el trágico juego de palabras). Pero por lo visto eso no es suficiente.
Ahora lo que mola son los safaris a pie.
Los turistas se bajan en un punto y siguen una ruta preestablecida a pie. Así pueden obtener mejores fotografías y tener mejores vivencias de su viaje (y chulear, más y mejor, a sus amigos y familiares, …los muy cabrones). En un principio se podría pensar que la cosa se ha estudiado para minimizar el impacto de que unos energúmenos anden a sus anchas por unas zonas que se han acotado para, insisto, salvaguardar a animales, y ya de paso, su dignidad. Pero eso no sucede siempre, ni mucho menos. Los turistas van acompañados de expertos guías armados hasta los dientes, para que si algún animal está en desacuerdo con los turistas, puedan proteger a las personas, ya que esas 5 ò 6 personas valen más que un rinoceronte en peligro de extinción (y una mierda pienso yo, pero bueno…). Así que, con todo, si esos turistas obtienen lo que querían conseguir viajando a África y el parque natural consigue el dinero suficiente para mantenerse, el daño colateral está más que justificado.
Lo malo es que solemos ser más estúpidos. Ya que no contentos con realizar ese safari a pie, lo que se suele hacer es bonificar al guía para acercarse, lo más cerca posible, a esos animales salvajes.
¿Qué ocurre? Pues lo que cuenta el documental, el animal, en este caso un rinoceronte, con varias marcas de biólogos que hicieron un seguimiento desde que nació; sano, fuerte y un exponente para la supervivencia de su especie, ataca al grupo viéndose acorralado entre una manada de elefantes y una manada de gilipollas. El guía eligió, muy a su pesar, proteger a los turistas y realizó un tiro certero que mato al animal.
Alguien dirá que un safari a pie no es así. El viaje está muy estudiado y se pasan por zonas muy seguras, pero el problema no es ese. El problema es la naturaleza humana, que prefiere matar a animales, desplazarlos y en general, abocarlos a su extinción. Cuando están en el grupo de peligro de extinción, crean parques naturales protegidos que no pueden mantenerse por si mismos. Después realizan safaris en 4×4 para que turistas puedan ayudar a la causa y finalmente realizan safaris a pie, y si el animal que está en peligro de extinción se les cruza, un disparito y a otra cosa mariposa.
Los valientes turistas podrán decir en sus casas que vivieron una experiencia muy peligrosa ya que un animal salvaje les atacó y todo, poniendo en peligro sus vidas.
Mal rayo les parta.
Más información Rinoceronte Blanco | Día Mundial del Animal







